Candy Candy se nos fué de Teibolera

Tokyo – Akihabara y Hotel Capsula

Pues ya de regreso a la gran ciudad, cerrando mi primer etapa Japonesa me queda tiempo para seguir divagando en los rankings de cosas que no te debes de perder.
Cerezos en flor. No es temporada.
Grandes Jardines. Está lloviendo.
Pez Globo. Demasiado caro y morir solo no está chevere.

Todos guardamos esa idea de que en Japón se desarrollaron dos cosas; los electrónicos y las caricaturas de niños con ojos redondos (Manga)

Akihabara (Electric Town)

Me lanzo a descubrir la ciudad eléctrica.
Es un poco Republica del Salvador/Meave (DF) o Unilago (BOG) pero mienten diciendo que es la zona comercial de electrónicos más grande del mundo.

Me encuentro con que en la base de grandes edificios venden electrónicos; televisiones, celulares, computadoras, consolas de videojuegos.
Pero arriba hay otro mundo.

Ya se pone raro cuando afuera de esas tiendas, sobre todo en las calles angostas, perpendiculares a la gran avenida principal, está llena de niñas vestidas de “Sirvienta Francesa” repartiendo volantes.

Inicialmente las ignoro y ellas a mi para darme una rápida vuelta y orientarme, luego entro a uno de estos edificios y comienzo a subir los muchos pisos que tienen, en donde conforme sube la escalera eléctrica, cambia el tema:
1. Electrónicos, 2. Juegos de video, 3. Videos e historietas de caricaturas japonesas (Manga)…

La cosa se comienza a poner muy rara y yo suspicaz.
Hay enormes visuales de Manga, tipo Candy Candy o los Supercampeones, la diferencia es que a esta Candy la pasaron por el quirófano de un cirujano plástico Colombiano.

4. Muñecos y videos de Manga Pornográfico Soft.
Ups, el edificio tiene 8 pisos, voy a la mitad y esto ya está realmente curioso.

Importante saber que quiero dejar mi blog apto para toda la familia además de que desde el piso 3 se me asignó un pequeño seguidor que cada piso me dice sonriente: “no foto, no foto” así que voy a dejar la información general y superficial.

Del 5 al 8 la cosa se va muy lejos, con juguetes, robots, muñecas tamaño real, videos de todo tipo, accesorios y por supuesto disfraces.
No es en estricto sentido nada nuevo. Hay lo que habría en una sex-shop en cualquier lugar del mundo, la diferencia es que el tema Manga nunca se va.

Soy de mente abierta y muy tolerante; mi shock viene de la edad aparente de las protagonistas virtuales (y algunas reales) de todo esto y siempre parecen menores de edad. Muy menores.
Visitando el lugar hay miles de hombres de cualquier edad a pesar de que hay un 18 cerca de todas las puertas que intuyo habla de edad mínima.
También hay algunas mujeres. Sobre todo en el piso de disfraces. Ahí pude ver a un grupo de chicas chuleando a una de sus acompañantes cuando se probaba un trajecito de soldadita sexy.

Ya, con más conocimiento de causa, salí a pasear un poco más y una de esas french maids que sí hablaba un poco de inglés, se me acercó para invitarme a tomar un drink. Aparentemente los caballeros van a cafés/bares y hablan con ellas. Porque la soledad acá en la urbe esta muy gruesa. (Wikipedia Maid Cafes)
En este caso, ella me ofreció con su poco inglés más que una charla, tenía bastante claro un concepto gringo que tiene como contracción las letras BJ.

Un viajero, a diferencia de un turista, no prejuzga ni critica ni compara pero esta parte de la cultura local me sorprendió bastante. Siento que va un poco y sin control a contracorriente de los esfuerzos mundiales contra la pederastia y el abuso de menores.

Unas cuantas fotos exteriores y la lluvia me lleva de nuevo al tren.
De ahí al hostal, de donde saco mi maleta para pasar mi última noche en Japón.
Pero me queda una última experiencia que sólo se encuentra acá.

Hoteles Capsula

A final de siglo pasado se hicieron famosos los hoteles en donde se hospedan viajeros de negocio en Tokyo, donde el espacio es muy reducido y las habitaciones caras.
Entonces la solución fue hacer cápsulas pequeñas para que los cuartos sean una especie de celdas de panal de abejas.

A mi la verdad el concepto me llegó y se quedo en mi mente por la pelicula “El quinto elemento” de Luc Besson en donde Bruce Willis se metía a una para ir a la isla espacial.

Pues no es nada igual.
Las capsulas las hicieron en los noventas y nunca las renovaron.
De hecho son baratas, pasé ahí la noche por 25usd.
El problema es que por años el espacio fué de fumadores y aunque ya no es así hay un olor extrañisimo que me dió nauseas desde el principio.
La capsula misma no está mal, es de dos metros de largo (yo temía no caber) y es tiene como un metro de alto, o sea uno se puede sentar adentro.
Tiene un despertador, una mini televisión, un radio inservible y una luz interior.
No tiene donde cargar el celular.
Lo peor son los baños; son la versión antigua japonesa donde en una sala comunal caliente uno se sienta desnudo en un banquito de plastico y sentado se echa agua a jicarazos.
Puntos buenos? Hay una maquina expendedora de chelas frías en cada piso.

Experiencia bizarra pero muy interesante.

Estoy enviando este último post desde Narita, el aeropuerto.
Hoy dormiré en Taipei.

Sin duda Japón ha sido excepcional y un gran comienzo de mi vuelta al mundo. Ya volveré. La próxima vez a Hokkaido y Okinawa.

Sayounara Nippon!

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4 Respuestas a “Candy Candy se nos fué de Teibolera

  1. No sabía que no te gustaran las menores de 18. Pero me da mucha tranquilidad tan buenos principios y valores. Un abrazo y buen viaje compadre.
    John

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