Bambú Cósmico

Arashiyama y Nara

Después de pedalear una ciudad con pendientes durante 8 horas a 35 grados el cuerpo de un pre-cuarentón se queja, especialmente si termina el día con unos drinks hasta las 2am y una larga conversación con María, simpática Argentina residente de Shangai que me dió buenas recomendaciones para mis pasos futuros.

Arashiyama

Salgo temprano, con el cuerpo cortado hacia el Oeste de la ciudad. Solo 20 minutos después en el tren de cercanías llego a la estación de Saga Arashiyama que es la entrada a otra importante zona de Templos y jardines.
Estoy cansado y pre-resfriado pero encontrarme rápidamente con Helio y Patrizia, mis amigos Sicilianos de nuevo me levanta el ánimo para inmediatamente meterme en la atracción principal de la zona; un bosque de Bambú.
En todas las guías, las fotos de la publicidad de cerveza y ahora hasta en mi foto de portada de Facebook están la imágenes de estos caminos, menos extensos de lo que yo creía pero dan para pasear un rato, visitar unos jardines y regresar pronto a la ciudad con mejor ánimo.

Después de una siesta me reúno con mis compañeros mexicanos y una vecina de hostal que proviene de Noruega y tomamos el tren hacía el sur.
Una hora después llegamos a la oficina de información de la estación habiendo pasado una escala en el supermercado y en la panadería con elementos individuales necesarios para hacer un pic-nic.

Tras una caminata de casi un kilómetro encontramos un estanque grande, unas bancas con sombra y almorzamos observando a un viejito que alimentaba palomas y tortugas a diestra y siniestra.
Nuestra compañera Noruega no apreció el momento por temer, a las muy urbanas, ratas voladoras y no dejó de dar saltos con grititos chillantes cuando una paloma se acercaba un poco.

Nara

La zona histórica de Nara fue construída en el periodo del mismo nombre (710-794) por el Emperador Shomu y esta enclavada en un parque nacional en donde siempre hubo venados.
Pues la modernidad y la tolerancia Japonesa ha hecho que estos amigos cuadrupedos, normalmente desconfiados y esquivos, dejen de temer a los humanos y con su cara de inofensividad se ganen comida gratis.
Pues la zona está infestada de venados y alrededor, como rémoras comerciales, muchos vendedores de “galletas para venado”.

Eventualmente después de cruzar los jardines del museo histórico que se encontraba cerrado y tropezar con tanto venado, uno se despabila por la cercanía inminente de un templo que a lo lejos es más grande que los habituales.
Una puerta escoltada por un par de guerreros de 4 o 5 metros de alto esculpidos en madera ya llama la atención y finalmente entrar de costado a un edificio que sirve para alargar la espera y quedar anodadado por el gigantesco (49m de alto, 57m de frente), altísimo, limpio y perfectamente mantenido templo Tōdai-Ji de Nara.

Ok. el templo, la llegada, las puertas. Todo impresionante.

Pues no es nada…

Nada lo prepara a uno para el momento que al pie del templo uno logra adaptar los ojos a la relativa oscuridad y observa por primera vez al Buddha Cósmico. (Vairocana Buddha = Buddha que ilumina el mundo como el sol)

El tamaño superlativo causa inicialmente una enorme sorpresa pero pasa rápidamente para, con la misma magnitud, convertirse en energía positiva y paz.

Con suerte de no haber tanta gente, encontré una esquina con perspectiva total y pude sentarme en la base de una columna a sólo respirar, reflexionar y observar esta maravilla hecha por el hombre.

Este es un Buddha importante.
Hecho de bronce y enmarcado en oro es el epicentro de este gran lugar que sirve como centro de investigación y que ha sido casa de importantes sacerdotes escolásticos siendo todavía al día de hoy el templo central de la secta Kegon.

Después de estar un rato en este espacio de paz, reírnos, conocer a un Pakistaní/Inglés y tomar agua de la fuente decidimos regresar cruzando parte del parque nacional tranquilamente y apagar lentamente el día desde temprano.

Mi resfriado me inspira sueño curativo así que a las 10 de la noche caigo rendido esperando amanecer curado y listo para tomar un tren al sur a las 7 de la mañana.

Viajar por el mundo es cansado, pero alguién tiene que hacerlo.

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3 Respuestas a “Bambú Cósmico

  1. Qué fotos compadre. Mis respetos. Ya me monte en la historia. Espero seguir aprendiendo y conociendo de la mano de tus grandes experiencias vividas.
    Un abrazo,
    John

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